Juan Linares, SDB
Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla
Hemos celebrado el Día de la Juventud, el mismo
día de la festividad de San Juan Bosco, declarado Padre y Maestro de la
Juventud. Don Bosco es el santo de los jóvenes.
Es muy interesante conocer la Vida de Don Bosco, tanto por el testimonio que es para todos y por las emocionantes aventuras que tiene, como por las sabias enseñanzas que de ella podemos aprender, dado que, además de santo, fue un maravilloso y moderno educador.
Juanito Bosco es un niño campesino, de una familia humilde, que tuvo que luchar mucho en la vida para llegar a ser el Don Bosco que ahora conocemos.
La gran aventura de su vida la comienza con un sueño que tuvo a los nueve años. En él se le manifiesta cuál sería su misión y cuáles serían los métodos que debería usar.
Se ve rodeado de muchachos que en un enorme patio vociferan, pelean y blasfeman y se le pide ponerse al frente de ellos. Él interviene y lo hace a base de gritos y puñetazos. Entonces, un personaje que se le aparece le dice: “No con golpes, sino con mansedumbre y caridad te los ganarás”.
Juanito se reconoce como un pobre muchacho, incapaz de hacerlo. El personaje, entre otras cosas, le dice que para ello le dará una maestra. En aquel momento vio a su lado una señora muy bella. La mujer le tomó de la mano y le dijo: “Mira, éste es tu campo en el que debes trabajar. Hazte humilde, fuerte y robusto”.
Los muchachos de aquel patio aparecían como si fueran fieras feroces: perros, gatos, osos, chivos y otros animales, y de repente se convirtieron en mansos corderos que corrían y saltaban jugando.
Juanito comenzó a llorar, pues no estaba entendiendo nada. La señora poniendo su mano sobre su cabeza le dijo: “A su tiempo lo comprenderás”. Y a este punto un fuerte ruido le despertó.
Don Bosco ya anciano, celebrando la misa en la Basílica del Sagrado Corazón de Roma, que él mismo había construido, se emocionó 15 veces, y preguntado al final por qué eran sus lágrimas, contestó: “Tenía viva en mis ojos las escenas de cuanto soñé aquel día y recordé lo que me dijo la señora: A su tiempo lo comprenderás todo”.
¿Y qué es lo que Don Bosco comprendía ahora?
Pues sencillamente que toda su vida la había dedicado a los jóvenes más pobres, abandonados y en peligro en la ciudad de Turín y por ellos había dado hasta su último aliento; que se había hecho amigo de aquellos que la sociedad había convertido, obligatoriamente, en delincuentes, y que por eso habían caído en las cárceles; que había montado escuelas, talleres, iglesias para la promoción y la salvación de estos muchachos; que había creado un sistema de educación llamado Sistema Preventivo que ya se estaba aplicando en muchas naciones del mundo en beneficio de miles de jóvenes pobres, abandonados y en peligro; que había logrado que muchos miles de jóvenes llegasen a ser “buenos cristianos y honrados ciudadanos”.
¡Gracias Don Bosco!

Cada año celebramos el Día de Reyes, una fiesta
muy característica entre nosotros, pues es el día de entrega de
juguetes a nuestros niños y niñas y de hacer regalos a nuestros seres
queridos.
El Papa Benedicto XVI nos ha dado un mensaje el primero del año: “Educar a los jóvenes en la justicia y la paz”.